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Fisura Labial (Labio leporino)

El labio leporino (fisura labial) y el paladar hendido (fisura palatina) son anomalías congénitas que afectan a los tejidos del labio superior y del paladar, respectivamente, los cuales no se forman adecuadamente durante el desarrollo fetal. Este tipo de anomalías se da en 1 de cada 700 - 1.000 nacimientos, lo que las convierte en las anomalías congénitas más frecuentes. Son más habituales en los niños de origen asiático y latino, así como en los descendientes de los indígenas americanos.

La buena noticia es que estos dos tipos de anomalías faciales tienen tratamiento. La mayoría de niños que nacen con este problema pueden someterse a cirugía reparadora durante los primeros 12 a 18 meses de vida para corregir el defecto y mejorar considerablemente el aspecto del rostro.

¿Qué son el labio leporino y el paladar hendido?
Estas anomalías congénitas ocurren cuando los tejidos del labio y/o del paladar del feto no crecen a la par y no se fusionan correctamente durante las primeras etapas del embarazo. Los niños con paladar hendido, también conocido como fisura palatina, a menudo no tienen suficiente tejido en la boca, y el tejido que tienen no se ha fusionado adecuadamente para formar el techo del paladar.

El labio leporino se presenta como una estrecha abertura o hendidura en la piel del labio superior que se extiende hacia arriba hasta la base de la nariz. El paladar hendido se presenta como una abertura o fisura entre el techo del paladar y la cavidad nasal. En algunos niños, la fisura palatina se extiende a lo largo de todo el paladar, mientras que otros sólo tienen fisuras parciales.

Estas anomalías se pueden dar conjunta o aisladamente:

  • Labio leporino sin paladar hendido
  • Paladar hendido sin labio leporino
  • Labio leporino y paladar hendido

Además, la fisura puede afectar sólo a un lado de la boca (unilateral) o a ambos lados (bilateral).

El labio leporino se da más en niños que en niñas, mientras que el paladar hendido se da más en niñas que en niños.

Puesto que estas anomalías se asocian a síntomas visibles específicos, son fáciles de diagnosticar. Se puede detectar en las ecografías prenatales. En el caso de que no se detecten antes del nacimiento del bebé, se puede diagnosticar inmediatamente después.

¿Cuál es la causa de estas anomalías?
Los médicos no saben exactamente por qué algunos bebés nacen con labio leporino y/o paladar hendido, pero creen que se puede deber a una combinación de factores genéticos (hereditarios) y ambientales (como algunos fármacos, enfermedades y el consumo de alcohol o tabaco durante el embarazo). El riesgo puede ser mayor en aquellos niños cuyos hermanos o padres tienen este tipo de anomalías o cuando hay antecedentes de ellas en otros miembros de la familia. Tanto la madre como el padre pueden trasmitir a la descendencia un gen o genes que provocan estas anomalías.

Complicaciones
Los niños con fisura palatina o labio leporino tienden a ser más proclives a padecer catarros, pérdidas auditivas y defectos del habla o la pronunciación. Los problemas dentales -como la falta o exceso de dientes, las malformaciones, desplazamientos o mal posicionamientos dentarios, y las caries- también son frecuentes en los niños con paladar hendido.

Muchos niños con fisura palatina o labial son especialmente vulnerables a las infecciones de oído porque sus trompas de Eustaquio no drenan el fluido adecuadamente entre el oído interno y la garganta. El fluido se acumula, la presión crece en el interior del oído y se crea un medio de cultivo favorable a las infecciones. Por este motivo, es posible que a los niños con labio leporino o paladar hendido tengan que implantarles quirúrgicamente unos tubitos de drenaje especiales en los oídos cuando se sometan a la primera intervención de cirugía reconstructora.

Alimentarse también puede resultar complicado en un lactante con fisura palatina o labial. El labio leporino puede dificultar la succión durante la lactancia, mientras que el paladar hendido puede provocar que la leche penetre en la cavidad nasal. Hay tetinas especiales y otros dispositivos para facilitar la lactancia; si su hijo padece alguna de estas anomalías, probablemente en el hospital le facilitarán información sobre cómo utilizar y dónde adquirir esos dispositivos antes de llevarse al bebé a casa. Algunos niños con fisura palatina o labial necesitan llevar una prótesis maxilofacial denominada obturador palatino para poder alimentarse adecuadamente.

Si su bebé está teniendo problemas con la lactancia, tal vez el pediatra pueda hacerle sugerencias sobre dispositivos para facilitarle el proceso tanto a usted como al bebé.

Tratamiento
La buena noticia es que ha habido muchos avances médicos en el tratamiento de las fisuras palatales y labiales. La cirugía reparadora puede corregir las fisuras palatinas y labiales, y en los casos más graves, la cirugía plástica puede corregir problemas estéticos específicos.

Los niños con fisura palatina o labial necesitan que diversos especialistas trabajen en equipo para tratar su trastorno. Generalmente el tratamiento se inicia durante los primeros meses de la vida del bebé, dependiendo de su estado de salud y de la extensión de la fisura.
El equipo de tratamiento de un niño con paladar hendido o labio leporino suele incluir los siguientes especialistas:

  • genetista
  • cirujano plástico
  • especialista en oído, nariz y garganta (otorrinolaringólogo)
  • cirujano maxilofacial
  • ortodoncista
  • dentista
  • logopeda
  • audiólogo
  • coordinador calificado
  • trabajador social y/o un psicólogo

El equipo de especialistas evaluará los avances de su hijo regularmente, examinándole la audición, el habla, la nutrición, la dentadura y el estado emocional. A usted le harán recomendaciones y tal vez envíen los resultados de sus evaluaciones al centro educativo del niño y a su logopeda o logopedas.

Aparte de tratar la anomalía, los especialistas abordarán cualquier cuestión relacionada con la alimentación, los problemas sociales y el habla, y le indicarán cómo debe enfocar el trastorno de su hijo. Le proporcionarán retroalimentación y recomendaciones que le ayudarán durante las fases de crecimiento y tratamiento de su hijo.

Cirugía
La cirugía para corregir la fisura palatina o labial se suele llevar a cabo durante los primeros 12 a 18 meses de vida. En ambos casos, la intervención se realiza en el hospital con anestesia general.

El labio leporino generalmente sólo requiere una intervención quirúrgica reconstructora, sobre todo si es unilateral. El cirujano practicará una escisión en cada lado de la hendidura desde el labio hasta el orificio nasal y luego unirá con sutura los dos lados del labio. Los labios leporinos bilaterales pueden requerir dos intervenciones, con un mes de separación entre sí, aunque la estancia hospitalaria suele ser breve.

La cirugía del paladar hendido implica extirpar tejido en ambos lados de la boca para reconstruir el paladar. Requiere pasar de 2 a 3 noches en el hospital, la primera en la unidad de cuidados intensivos. La cirugía inicial tiene como objetivo crear un paladar funcional, reducir las probabilidades de que se acumule líquido en el oído interno y favorecer el desarrollo normal de la dentadura y los huesos faciales del niño. Además, el paladar funcional favorecerá el desarrollo del habla y facilitará la alimentación del niño.

La necesidad de realizar más intervenciones quirúrgicas dependerá de la experiencia del cirujano, así como de la extensión, profundidad y forma de la fisura y del grosor del tejido que se puede utilizar para reconstruir el paladar. Algunos niños con paladar hendido requieren más intervenciones quirúrgicas para ayudarles a mejorar el habla. Estas intervenciones adicionales también ayudan a mejorar el aspecto del labio y de la nariz, a cerrar las aberturas entre la boca y la nariz, a respirar mejor y a estabilizar y realinear la mandíbula. Estas intervenciones se suelen programar por lo menos con seis meses de separación entre sí para garantizar la adecuada cicatrización y curación de las heridas y reducir las probabilidades de retracción cicatricial.

Es una buena idea que lleve regularmente a su hijo al cirujano plástico para determinar qué es lo más apropiado en su caso. Es posible que las últimas intervenciones destinadas a eliminar o reducir las cicatrices provocadas por la cirugía inicial no se realicen hasta que su hijo sea adolescente, cuando su estructura facial esté más desarrollada. El objetivo de la cirugía es ayudar a normalizar la función y el aspecto a fin de que el niño tenga las menores dificultades posibles.

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